Al porvenir

I
Pienso en el mar,
resuena su fragante recuerdo de media noche.

II
Las lejanías nacen robustas hasta alcanzar a ser flores.
Riegan su nido
las jodas mal logradas y efímeras
y el caudal de licor sin amigos,
obsequios del Justo Juez de la noche.

III
Nada se puede hacer,
si entra penumbra ralita
y crece cual ceiba en los ojos,
brilla la maldad de lo bueno,
negado,
en poco tenido o ilusorio
y caemos Xibalbá adentro.

IV
Canto una bocanada de canciones
Hago ruidos y brisas,
camino y bailo
sedo el paso a las hojas que caen del árbol
reúno la Vía Láctea en los ojos
y ululo a las flores.

V
Alzo el codo y maldigo
duermo bajo un árbol extraño.

VI
A veces,
al árbol le crecen mis manos por flores.

Anuncios
Publicado en Versos bajo La Luna | Deja un comentario

Viejos, pájaros

De joven, Don Zapato roto, fue extraterrestre. De día mira al cielo con melancolía cósmica, limpia su rostro y desaparece entre la milpa.

Don Zapato roto, escribe semillas en la tierra. Espera cosechar su fruto; una especie de pájaro que ha de volar al firmamento.

Publicado en la sombra de las hormigas | Deja un comentario

Medio muertos, muertos

Esa calle extinta, está que resucita moribunda. Es el día eterno del viento norte cargado de olvido; como si nada, su rostro nuevo de hace tiempos abre los ojos, nos mira y bosteza, afina la puntería y se esconde.

Publicado en la sombra de las hormigas | Deja un comentario

Como si muerto

Como a un desaparecido,

Como si esa dictadura extinta y nueva…

Dame tu amor.

Publicado en la sombra de las hormigas | Deja un comentario

Lluvia de hace tiempo

Podría jugar a las escondidas,
cubrir este recuerdo de luz incandescente,
parpadear lento o cerrarlo todo,
contar hasta diez,
arriar de un soplo a los zancudos,
tratar de alcanzar la lluvia,
estirar la mano,
ver llover,
ver pasar el arrollo efímero frente a mi casa,
sentir frío,
después…
mirar tus ojos,
saber que vienen ahí con la corriente,
como hoja en ancho mar,
con la seria alegría oculta entre los labios
deprisa,
de la mano de un fantasma.

Publicado en la sombra de las hormigas | Deja un comentario

Temporal

I
Llueve.
La hoja parpadea y llora;
No tiene consuelo aquel árbol,
no tiene consuelo la milpa,
no tienen consuelo estos días,
solitarios, sin las aves nocturnas
que ya no existen.

II
Llueve. En los caminos se puede ver aquel líquido, venido del cielo o del árbol, en piedra tallada o casi charco, dispuesto a la sed del paisaje y a todos los que ahí vivimos; Para beber, solo se apartan las hojas, se hace a un lado la carga y con equilibrio…uno se acurruca, inclina el rostro al espejo, se hacen raíces los brazos y casi como dar un beso se pega un sorbo a la esencia del ojo de agua en invierno.

III
Llueve.
Las gotas que caen,
desde el ala del sombrero
del viejo alto,
manco,
tierno,
caen al perro…
él también cruzó el río
y ya está aquí
bajo el techo ahumado.

Publicado en la sombra de las hormigas | Deja un comentario

Soledad

La parsimoniosa canción de los búhos ulula en la lejanía del tiempo.
Se fueron.

Publicado en la sombra de las hormigas, Versos bajo La Luna | Deja un comentario

La quebrada de los pájaros gritones

Mañana quizá llueva. Me haré vestir las hojas que antes cayeron tendidas, al paso remolino del viento. Haré vestir mis pies, del lodo sagrado de andar tan lejos, en la honda quebrada y sus ruidos, pasadas las seis de la tarde, en el tiempo de los pájaros gritones.
Quizá me arrepienta de no dar otro paso, de hacerme pequeño durante el ocaso, cual vago y dueño del mundo, por sentir miedo de volver a casa y dejarlo todo. El todo preparado con su bien:
listo el café, el pan y los frijoles. La tenue silueta que nos encadena alegremente a la nada.
Llegué invisible al hogar y a su grillo, entré a la cama y fingí ser nadie. Dejé de existir. Sé, que siempre vale la pena quedarse lejos un rato más o huir para siempre, porque nunca más se vuelve a sentir el miedo de poder volar.

Publicado en Adeitopía, la sombra de las hormigas | 1 comentario

La mejor canción nunca se nombra. Se calla.

Publicado en la sombra de las hormigas | Deja un comentario

Ella

Vos siempre has vivido allí, pequeña,
con tu hábil mano blanca
y La Luna en tus ojos penitentes,
siempre
oculta entre las ramas de la noche.
Vos sos la que siembra semillas
que nunca dieron frutos
y que jamás darán flores;
Sos la discordia remolina
que baila, sin importar las canciones,
en tu juego preferido inagotable,
la comida del oído cochambroso
que no puede dormir sin saciarse.
Te conozco.
De niño, recuerdo tus saltos en mi techo,
tus pasos levemente escuchados
que vienen de anegar la luz
para otro acto
lleno de gritos, risas y más llantos;
Recuerdo, escuchar tu voz
mi nombre rumorado en tus labios
sonido que sale desde ahí,
donde no se puede ver y no quiero mirar.

 

Publicado en Adeitopía, la sombra de las hormigas, Versos bajo La Luna | Deja un comentario