Como si muerto

Como a un desaparecido,

Como si esa dictadura extinta y nueva…

Dame tu amor.

Publicado en la sombra de las hormigas | Deja un comentario

Lluvia de hace tiempo

Podría jugar a las escondidas,
cubrir este recuerdo de luz incandescente,
parpadear lento o cerrarlo todo,
contar hasta diez,
arriar de un soplo a los zancudos,
tratar de alcanzar la lluvia,
estirar la mano,
ver llover,
ver pasar el arrollo efímero frente a mi casa,
sentir frío,
después…
mirar tus ojos,
saber que vienen ahí con la corriente,
como hoja en ancho mar,
con la seria alegría oculta entre los labios
deprisa,
de la mano de un fantasma.

Publicado en la sombra de las hormigas | Deja un comentario

Temporal

I
Llueve.
La hoja parpadea y llora;
No tiene consuelo aquel árbol,
no tiene consuelo la milpa,
no tienen consuelo estos días,
solitarios, sin las aves nocturnas
que ya no existen.

II
Llueve. En los caminos se puede ver aquel líquido, venido del cielo o del árbol, en piedra tallada o casi charco, dispuesto a la sed del paisaje y a todos los que ahí vivimos; Para beber, solo se apartan las hojas, se hace a un lado la carga y con equilibrio…uno se acurruca, inclina el rostro al espejo, se hacen raíces los brazos y casi como dar un beso se pega un sorbo a la esencia del ojo de agua en invierno.

III
Llueve.
Las gotas que caen,
desde el ala del sombrero
del viejo alto,
manco,
tierno,
caen al perro…
él también cruzó el río
y ya está aquí
bajo el techo ahumado.

Publicado en la sombra de las hormigas | Deja un comentario

Soledad

La parsimoniosa canción de los búhos ulula en la lejanía del tiempo.
Se fueron.

Publicado en la sombra de las hormigas, Versos bajo La Luna | Deja un comentario

La quebrada de los pájaros gritones

Mañana quizá llueva. Me haré vestir las hojas que antes cayeron tendidas, al paso remolino del viento. Haré vestir mis pies, del lodo sagrado de andar tan lejos, en la honda quebrada y sus ruidos, pasadas las seis de la tarde, en el tiempo de los pájaros gritones.
Quizá me arrepienta de no dar otro paso, de hacerme pequeño durante el ocaso, cual vago y dueño del mundo, por sentir miedo de volver a casa y dejarlo todo. El todo preparado con su bien:
listo el café, el pan y los frijoles. La tenue silueta que nos encadena alegremente a la nada.
Llegué invisible al hogar y a su grillo, entré a la cama y fingí ser nadie. Dejé de existir. Sé, que siempre vale la pena quedarse lejos un rato más o huir para siempre, porque nunca más se vuelve a sentir el miedo de poder volar.

Publicado en Adeitopía, la sombra de las hormigas | 1 comentario

La mejor canción nunca se nombra. Se calla.

Publicado en la sombra de las hormigas | Deja un comentario

Ella

Vos siempre has vivido allí, pequeña,
con tu hábil mano blanca
y La Luna en tus ojos penitentes,
siempre
oculta entre las ramas de la noche.
Vos sos la que siembra semillas
que nunca dieron frutos
y que jamás darán flores;
Sos la discordia remolina
que baila, sin importar las canciones,
en tu juego preferido inagotable,
la comida del oído cochambroso
que no puede dormir sin saciarse.
Te conozco.
De niño, recuerdo tus saltos en mi techo,
tus pasos levemente escuchados
que vienen de anegar la luz
para otro acto
lleno de gritos, risas y más llantos;
Recuerdo, escuchar tu voz
mi nombre rumorado en tus labios
sonido que sale desde ahí,
donde no se puede ver y no quiero mirar.

 

Publicado en Adeitopía, la sombra de las hormigas, Versos bajo La Luna | Deja un comentario

Historias, de la nada

De las mismas calles de este centro,
de la loca ilusión de sí parida,
fuego adentro del mesón extinto,
son estas manos.

Mis negras manos,
hechas para el vuelo,
que no saben decir ni escuchar,
ahora saben dar pasos.
Mañana no vendrá aquel pájaro,
nada viene sin partir.
Vista desde aquí la luna
brilla tenuemente sin mirarme,
brilla poco y llueve sin poder consolarse.

La solemnidad de la idiotez
me invita un trago,
disiento por supuesto
consciente del presente arrepentido
y otra vez
arden mis labios.
Este fracaso y su alegría
me hace pensar que bailo
como loco que baila con la gravedad
que se perdió
y me dejó ahí
sin compañía;
no puedo arrancarme del suelo,
me cuesta tanto.

Esta vez no mojaré mis patas,
nada de enlodar el rostro
nada de decir palabras
he de hacer
silencios respirados
siluetas con las manos
y gestos con los pasos
que se van para volver
al viejo rincón donde está todo,
al viejo rincón de la nada.

Publicado en Adeitopía, la sombra de las hormigas, Versos bajo La Luna | Deja un comentario

Maniqueo, alguna moral y el crack en la Zacamil, 1995

Han vuelto las hormigas

imagino que

cada uno de mis dedos es una de ellas;

Algo buscan y no encuentran.

Y hay luz,

y no la hay

y se hace piano el material bajo el zapato;

Cae una hoja hacia el suelo,

gira cual suicida arrepentida.

Giran los dedos,

sus músculos,

algo quieren localizar.

Han vuelto las hormigas

imagino que

cada uno de mis dedos es una de ellas;

algo buscan y no encuentran,

algo quieren localizar todavía.

Publicado en la sombra de las hormigas | Deja un comentario

e-mail

No hace falta más
vivir dolor profundo
metido en canciones
metálicas silentes
sin comparación;
al escuchar
la fragancia
acostumbrada,
el iris de los pobres
la arrogancia contenida en los deudores
la exactitud
de la naturaleza
sofisticada
analfabeta
y tecnológica
separada
los ceros de los unos
los unos de los ceros
shift es igual a segunda función
verdá
te amo para siempre
u
borrar;
la gente
acostumbrada se equivoca
y le da enter.

Publicado en Adeitopía | Deja un comentario