Bartolinas de la zacamil, 1992

Era tarde, tarde para dar pasos hacia  atras y perderme entre los árboles.   La persecución policial se tornó violenta y obsesiva,  intencionada hacia lo personal,  lo único que menos esperaba  era dejar de correr,  para  lograr esconderme en cualquier espacio que me revistiera de invisibilidad cósmica para ocultarme de aquellos seres uniformados y locos.

Y aunque la noche no se posaba aun,  sus  sombras premisas hacían su noble labor mientras escuchaba  el acecho de las botas militares de la policia nacional dando sus últimos pasos sobre nuestra mocedad delictiva.

Después de esperar pacientemente que el terreno quedara despejado de policias nacionales locos, decidí salir de mi refugio. Mi sorpresa fue descubrir a otros jóvenes ocultos en aquel pasaje de las casitas.

En menos de cinco minutos mi vida giraría hacía lo que nunca imginé: Encontrarme cara a cara con un ser sin compasión como lo era la policia Nacional. No voy a entrar en detalles  sobre el procedimiento de la captura, solo se que nunca habia sentido tanta impotencia en toda mi vida.

Nos condujeron al cuartel de la PN,  en la Colonia Zacamil.  Era un Lugar oscuro,  con tipos armados como en las peliculas de  “joliwud”.    Nos metieron en una celda que no tenía suelo terminado,  era de tierra y el techo  una especie de ruina,  con grandes agujeros visibles en todas partes y no era francia del siglo del terror.  Frente a la celda que me cobijó por primera vez en mi vida fuera de mi casa,  había un pequeño árbol de arrayán.

Los servicios sanitarios  no existían y para hacer dos o uno,  nos teniamos  que  acurrucar con arte y pulso,  de tal forma que todo fuera al hoyo,  los gases eran cotidianos.   En aquellos días la administración daba la comida: Frijoles en bolsa plástica con mal sabor y chengas.

En la pared de aquella celda se encontraba uno de los proverbios que ataría a mi cuello como lo dijo uno de los grandes hombres  de la biblia.  El proverbio decía: “Te hubieras corrido”, proverbio que era causa de burlas a los recien llegados y significaba una moraleja válida para toda empresa delictiva juvenil.

Eran las 10 de la noche cuando empezó todo un movimiento en el cuartel de la PN.  Mientras se escuchaba un desorden acercándose, uno de los guardías parió la magnífica idea de echarnos agua con una manguera,  luego nos tiró gas.  Esa noche cambio mi vida para siempre.  Yo no sería más una presa facil de semejantes idiotas,  armados en cualquier tiempo de armas de inhumanos.

La noche se fue haciendo más larga. Cuando  estabamos  tratando de dormir, cubriendonos con papel de diario, la violencia fue encrudeciendose.

Los gritos de un adolescentes de unos 14 años se escuchaba por todas partes. lo golpeaban entre cuatro guardias. lo golpeaban sin descanso. Luego de  golpearlo mucho tiempo lo dejaron tirado y lleno de sangre.

Al buen rato lo tiraron literalmente a la celda en la que yo me encontraba. Estaba callado aquel niño. Se sentó junto a la puerta y sus cadenas horizontales.

Cuando estaba tranquilo y casi dormido siguio otro ataque de aquellos guardias. Llegó  uno diciéndose Cierra a sí mismo, con el fusil y el grito de la mano. Nos tiró agua y gas. todo estaba complicándose dentro de  mi ser.

El  niño golpeado dijo una sola palabra y la violencia de aquel uniformado cambio con tanta rapidez que nos sorprendió encotrarlo dentro de nuestra celda. Gritaba como un ser todopoderoso. y golpeaba nuestros cuerpos con el fusil, nuestros pelos largos eran una amenaza, era una culerada para el militarezco guardia.

El niño mientras era golpeado emitio un grito de dolor profundo. Ese fue su mas grande error, eso le dijo aquel hombre poderoso y gritón, y lo sacó de la celda a patadas, le pego con el fusil y le puso las esposas; salto sobre las esposas de aquel niño y lo arrastró hasta el árbol cuando iniciaba una lluvia muy fuerte. Las manos de aquel niño estaban partidas y su voz era muda. Solo movía los lábios en señal de queja y cuando dijo otra palabra,  el hombre poderoso y gritón le partió la lengua en dos con la punta del fusil. Los gritos se hicieron más fuertes, los gritos de aquel niño y los del guardia loco.  La lluvia calló toda la noche sobre aquel árbol,  sobre mi vida,  en  el cuerpo desmayado de aquel niño.

Allí estuve cinco días viendo y viviendo la violencia de la guardia nacional. Solo corríamos de la cancha cuando veíamos a los de la PN, ese era el delito por el cual nos capturaban…por escapar de su violencia.

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About neggfre

Creo en mi gente humilde, busco en sus miradas la historia mía; Pienso en el árbol, los ríos y en otras formas de vida que me ilustran la inmensidad de la naturaleza.
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One Response to Bartolinas de la zacamil, 1992

  1. Ralex dice:

    Hey brother que bien, m gusto mucho tu historia, buena onda hermano cuidate y cuidanos, nos vemos pronto…

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