Historia de amor en el centro de San Salvador

Moscas sobre las rosas y de las rosas quedan solamente los restos que nadie compró; Queda un puño de pétalos tirados sobre nuestro espejo, sobre el asfalto asfixiante de la Ciudad Capital.

Las miradas han muerto desde hace mucho tiempo en esta Ciudad; el vaivén tumultuoso de la gente que transita sobre las calles inciertas de la Ciudad Capital, se mezcla con la tiranía de los cuerpos metálicos de pesados automóviles que hacen gritos sin que nadie los escuche, sin que nadie se de cuenta.

Pasan más de las siete de la noche, los gritos no cesan, las gentes siguen su paso en busca de su propia noche, de sus propios gritos silenciosos. Los pájaros están sobre las líneas del tendido eléctrico, se les ve cubiertos del hollín que respiramos, se dibujan muertos dentro de mis ojos, Dios nos ha traicionado.

Entre los desperdicios y demás materia en descomposición acumulada en las calles aledañas al Parque San José, cerca de un restaurante en el cual venden donas, se encuentra un hombre. En cuclillas selecciona cuidadosamente los restos de comida y los separa de otros cuerpos visiblemente descompuestos.

Hurga con mucha paciencia. A su lado va acumulando los restos del desperdicio que ha encontrado en el folcklor del capitalismo.

Las moscas acechan los labios secos y hambrientos de aquel hombre, se harta mis labios una de ellas. Las demás gentes que transitan por aquel lugar tienen una mosca en la punta de lengua y no les molesta, no se dan ni cuenta.

Aquel ser humano sin sorprenderse encuentra una porción grande de injusticia, la observa con apetito y la sacude para retirar los nombres vomitivos de tal pieza. Sonríe satisfecho por el hallazgo y comparte con su Perro, que ha esperado paciente a su lado, la porción del banquete que le corresponde; Aquel hombre coloca en el hocico del animal parte del sustento injusto, acaricia la cabeza del can y continua buscando.

Un pájaro se libera del nacropaisaje y la vida se posa Efímera sobre mis manos.

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About neggfre

Creo en mi gente humilde, busco en sus miradas la historia mía; Pienso en el árbol, los ríos y en otras formas de vida que me ilustran la inmensidad de la naturaleza.
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