Consumismo prenatal

Si compartís con el inquilino o inquilina del vientre, una pieza de Mozart o una guitarra de Mangoré, de seguro estos seres humanos sonreirán hasta su muerte.

En el Centro Histórico de San Salvador, hay muchas mujeres embarazadas, muchas, del capitalism folk, en su modelo consumista: ¡empobrecidas, como el moho de los muelles olvidados!.

Así, entre la estampa empobrecida del capitalism folk, está tirada en el suelo, una de esas hermosas panzonas, sobando de sí la chibóla indiscreta en su cuerpo. A su lado, un amoroso y efímero padre, habla al no nacido:
―¡Qué lindo mi niño, qué bello!―toca y toca la pancita, con los ojos llorones y abrazos envolventes, como el hielo en la playa.

Entre el cuchi-cuchi cariñoso, el amoroso padre, toma de su lonch un recipiente; éste contiene una deliciosa y nutritiva bebida carbonatada. En seguida, abre el recipiente, lo lleva hasta la hermosa panza pelada, coloca la boca del embase abajo del ombligo, para concluir sonriente y diciendo al ser del universo interior:
―Tomá mi niño, sodita, para que se te quite el sueño―aquel hombre inclina el embase y moja una pequeña sonrisa naranja en aquella panza.

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About neggfre

Creo en mi gente humilde, busco en sus miradas la historia mía; Pienso en el árbol, los ríos y en otras formas de vida que me ilustran la inmensidad de la naturaleza.
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