sataG sal y seleinaD siM

Los resquicios eran puertas para más sombras. Esta vez, mi rostro me
perseguía diciendo su cuerpo en puntas, haciéndose giros a mi espalda,
como un loco que carga un dedo de Dios en sus brazos, con las piernas
abiertas por la carga en sus manos, con joroba y una mueca dirijida a mí,
sobrediciéndose a carcajadas.

Su mueca brillaba en la oscuridad. Si iba hacía a la planta baja de la
casa, me esparaba en la planta baja, sentado en lo oscuro, fumando un
segundo y otro, pero siempre con la burla en el rostro, viéndome
venir, contando mis pasos y exagerando sus rostros, gesticulando un
extraño abecedario y señas con las ramas de las manos. Si subía,
me esperaba en lo oscuro, acostado en la cama.

En las rendijas, que unen la oscuridad de mi casa a la oscuridad de la
calle, se hacían sus miradas agudas, dispuestas a intensiones oscuras
que desconozco con temor. Con sus cuerpos acurrucados, casi como
arañas, les ví descansar su cuerpo sobre sus manos, en el piso, para
lograr poner su ojo en los huecos de las puertas.

En los charcos está su risa, en los espejos brillan sus blancas
miradas. En ocasiones se hacen de mí tantos cuerpos; emulan mis
cansancios, se dicen esperpentos, en ocasiones en serie, como una foto
repetida, diciéndose muchos de mí, bajando las gradas, pero siempre
mirándome, siempre con su risa falsa y el brillo vacío en su mirada,
siempre acusando mis pasos.

Sus voces callan lo conocido de las voces que conocemos. Se dicen
extrañas a lo audible, balbuecean maldiciones y ríen, bailan malditos
mientras duermo, juegan mis juguetes, merodean mis miedos, tratan de
abrazarme…siento frío de sus risas, de cada una de sus risas y sus
gritos, soplan escupiendo sobre mí su tacto. Se besan entre ellos, se
burlan de sí y de mí, se callan y examinan, se tocan, se muerden con
rabia y hasta oran al Cristo crucificado.

Cual escudo, como estatuas, con la mirada en paz y llenas de luz,
cuatro gatas ocupan mis cardinales, me rodean serenas dándome la
espalda, enfrentadas a lo oculto y protegiéndome, mientras mis brazos
vuelan en los brazos de mi madre, La Noche.

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About neggfre

Creo en mi gente humilde, busco en sus miradas la historia mía; Pienso en el árbol, los ríos y en otras formas de vida que me ilustran la inmensidad de la naturaleza.
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