Cómo vivirías sin mí

 

Descubro mi cuerpo en algún lugar del tiempo y espacio sueño, allí donde existe un pequeño desorden de la lógica cotidiana, otro universo. Sé que ese sueño recurrente de verme a los ojos y luego perderme de vista me lleva siempre hasta mi infancia y me enfrenta a esto que soy.

Mi infancia transcurre entre láminas viejas, empobrecidas en cierto modo, pero muy cómoda en otros sentidos y recuerdos. Ahí el suelo es tierra blanca, maderas puestas unas sobre otras como en el juego de dominó donde, de pie las piezas, al hacer caer una caen todas resultando un camino ordenado como las tablas que hacen de las paredes de mi antigua casa una cabaña en la ciudad.

La felicidad original es una pesadilla por buena. Sí, también la nostalgia se torna en angustia al ver los actuales tiempos decididos a asfixiar nuestros últimos escombros, silencios valiosos, suspirados, dejados ocultos sino tirados como viejos recuerdos que no queremos perder.

La ingratitud que contiene lo bueno y simple del pasado, cuando todo se complica en lo cotidiano absurdo, supone un tormento del tiempo hacia nosotros. Esa creencia fabricada en mi espacio de relación y reflejada en mis pesadillas, objetos intangibles, dibuja el futuro como un destino no grato e infalible que rompe sus anclas en plena frontera entre las aguas calmas del pasado y lo inimaginable venidero e incierto.

Esto que soy no quiero. Me hallo en este punto del existencialismo básico que me atormenta, donde la sociedad que habita en mí ha logrado por fin moldear sus antojos en mis miedos. En ella, que en mí habita, lo repito para no acostumbrarme a tal hecho, la evolución es natural y exclusiva a los empujes externos de la naturaleza reduciendo mi agua a lo biológico.

La evolución es parte de la revolución cuando se sueña; a estas alturas o puntos bajos del tiempo, como lo dibuje el esquema de quien lea, cuando sigo huyendo de los determinismos económicos, geográficos y geométricos me pregunto si aún se halla mi hora sin rumbo fijo. Por favor, Dios, ¡no me mates!, ¿cómo vivirías sin mí?.

Dios, de nuevo tu mano presiona mi pecho buscando asfixiar mi nombre.

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About neggfre

Creo en mi gente humilde, busco en sus miradas la historia mía; Pienso en el árbol, los ríos y en otras formas de vida que me ilustran la inmensidad de la naturaleza.
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