Hermanos y hermanas…oremos

I
No sé, la noche pasada habité algún lugar de la calle.
No recuerdo cómo llegué hasta ahí,
estaba cansado y me cubría un sueño hipócrita en lugar de sábana;
esa noche vestí
una sonrisa en lugar de versos
y en las bolsas rotas siempre guardé La Vía Láctea.

II
Anduve poco, casi escondido,
tenía miedo y yo
no supe tu nombre ni hallé el mío donde antes dejé mis manos.
Tu pecho perdió el habla y su desnudez el capricho,
como un hueso roto en las bailarinas.

III
Un fondo inmaculado abrió su boca a mis pasos:
del humus el verde insomnio;
el silencio del vigilante perro y la cola de mi amigo, el perro vigilante;
las calles sin asombro y sus paisanos;
la vieja canción del futuro en el top ten de la demagogia;
mirar y mirar, decir: la vieja es buena, no es mala,
es un escombro infinito que gusta hartarse a la gente, en nombre de Dios;

IV
Digamos que es mentira,
que el nosedice duele pero poquito,
que en el botafrijol yace el alma salvadoreña
y que mañana traerán un Cristo crucificado contento
para darnos más fe
y más trabajo para hablar más menos por nada.

V
No sé, la noche pasada habité algún lugar de la calle;
hubo más frío que miedo en las canciones.
Fa.

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About neggfre

Creo en mi gente humilde, busco en sus miradas la historia mía; Pienso en el árbol, los ríos y en otras formas de vida que me ilustran la inmensidad de la naturaleza.
Esta entrada fue publicada en la sombra de las hormigas, Versos bajo La Luna. Guarda el enlace permanente.

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