Onán, el enésimo

Casi florece el capullo,
luz maldita,
en la cueva imaginada del tacto.
Vos debés de entrar desnuda
después de hacerme parpadear, y yo
solitario,
con el humo de los buses en mi cuarto,
frente al cuadro,
Como el Cristo con el clavo en las manos, muero en tu aliento lejano…
padre, ¿Por qué me has abandonado?.
Luego sos la lluvia y los rayos…
consumado es, la semilla cae al cielo.

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About neggfre

Creo en mi gente humilde, busco en sus miradas la historia mía; Pienso en el árbol, los ríos y en otras formas de vida que me ilustran la inmensidad de la naturaleza.
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