Ella

Vos siempre has vivido allí, pequeña,
con tu hábil mano blanca
y La Luna en tus ojos penitentes,
siempre
oculta entre las ramas de la noche.
Vos sos la que siembra semillas
que nunca dieron frutos
y que jamás darán flores;
Sos la discordia remolina
que baila, sin importar las canciones,
en tu juego preferido inagotable,
la comida del oído cochambroso
que no puede dormir sin saciarse.
Te conozco.
De niño, recuerdo tus saltos en mi techo,
tus pasos levemente escuchados
que vienen de anegar la luz
para otro acto
lleno de gritos, risas y más llantos;
Recuerdo, escuchar tu voz
mi nombre rumorado en tus labios
sonido que sale desde ahí,
donde no se puede ver y no quiero mirar.

 

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About neggfre

Creo en mi gente humilde, busco en sus miradas la historia mía; Pienso en el árbol, los ríos y en otras formas de vida que me ilustran la inmensidad de la naturaleza.
Esta entrada fue publicada en Adeitopía, la sombra de las hormigas, Versos bajo La Luna. Guarda el enlace permanente.

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