El animal

Yo no sé si
las cosas existen porque están ahí,
lejos,
o por mi culpa natural.

La felicidad desaparece por completo,
se oculta de mí para siempre
y aúlla en la lejanía más cercana.

Veo mis extremidades confusas,
antinaturales,
que se juntan y no pueden conmigo
y me botan al suelo
con su cara amenazante
llena de valores tan de mí, el animal.

Que no me quieren, que uno es malo, que es delincuente preparado,
y yo que me oculto en la luz
sacrificadamente, para complacer a los gustos
sin ningún aplauso por tanta valentía, tantos buenos sueltos por ahí:
entrar a cualquier parte donde halla luz
y salir lleno de ella…
Una gloriosa azaña, naturalmente.

Entrar a la noche manifiesta ya sin luz ni nada
nos hace aparecer en todas partes
llenos de oscuridad
y amamos la luz de verdad
y no hablamos de ella,
sabemos que la necesitamos para siempre.

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Cebada, 1980

Hoy te voy ha escribir soledad
maldita
por qué no te vas conmigo
de una vez por todas
y tomamos cebada
lucuados
cortamos mangos
partimos almendras
sentirnos alegres
hijos de puta de los ochentas.
Maricones que no pueden bailar con mujeres
que bailan entre sí
buscadores de juguetes entre la basura
bailábamos entre nosotros
los amigos
bajo el palo de mango
descalzos.

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Luciérnaga, 1980

Uno tiene los ojos cerrados
esta en la oscuridad
uno bebe el hilo del café listo
escucha la radio
amargo
y se es humo por completo
y quizá una luz brilla
y sos vos
la bicha vaga
que desaparece
y se va sin mí
y no soy nada por primera vez.

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Bailando

Joda ochententera de esquina de noche
focos amarillentos cubiertos de bichos voladores
chiquitos
a manera de aeroplanos suicidas sin rumbo
bajo el palo de amate
en la ciudad
en invierno y brumas
escuchando música
cuando llega el momento de cerrar la puerta
que siempre estuvo abierta
cantando en coro los vagos
quedados afuera porque sí
fumados, ojos de banderas obreras

obreras
como mi vieja
como todas
bailando.

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Mi pueblo

Es que a veces uno le da un jalón a la pipa
y quizá pasa
en ese mismo instante
el viento
en caravana
con diablos de agosto y compañía
un cometa
que al pasar mi pipa
se hace silbido
mientras estoy fumando
y es de noche
y hay luz
y puedo amar el pasado
sentir frío
su raíz de fantasía
presenten armas, por supuesto
mataron a tanta gente
la breve intuición que acepta y sigue sin miedo
hasta su origen.

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Sos

A veces veo tu flor que baila
tranquila.
Suelo ver
tus ramas pequeñas al viento,
el iris de tus ojos
como el del cristo crucificado,
las cosas hermosas que odio tanto,
que me hacen sentir
cuando florece un recuerdo
un beso en tu boca
las manos verdes enrolladas en tu tronco
cintura de niña
un recuerdo cruel
del amor. Sos.

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La nostalgia

De niño soñé tener una bicicleta, como todos. Mi padre prometió una a cambio de pequeños logros académicos. Sumergido en aquel sueño infantil, la tengo cada nunca de fin de año en mi memoria; guardé cada cartón para el canje. Se fue mi padre.
Después de tanto tiempo llegó, la he nombrado nostalgia. Cuando soplan los vientos en mi rostro, el viejo niño acostumbrado a la sordera frente al canto de una promesa, se va en bicicleta a buscar entre tanta gente…la sombra de las hormigas.

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Guitarra

Hace tiempo que no venía a este lugar.
A qué sabe la piel del recuerdo
Sino a cuerdas contraídas, caracolas;
nace un nuevo escombro en la mirada,
lejano por pequeño,
dispuesto a volar en el Fa de los pasos,
con el salto de humo almático
donde la piel es todo un concierto de soledades,
en el silencio aburrido, cómodo y afinado.

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Fotografía

Las hormigas
Las hormigas.
Tanta soledad
Soledad que encanta
Nos da tristeza.

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Sereno

Hoja sino pluma.
Las cosas vuelan por su propio peso.

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